Influir en los demás; pero verdaderamente

Influir… cada día  aparecen 4 millones de nuevos blogs, se suben 80 millones de fotos a Instagram, se escriben 616influir millones de nuevos tweets. Entre estas y otras muchas cosas al respecto, se puede concluir que a la gente simplemente le encanta propagar información y compartir opiniones.

El intercambio de información es tan gratificante que en un estudio realizado en Harvard, las personas estaban  dispuestas a renunciar al dinero, con el fin de que sus opiniones se transmitieran a otros. El problema, sin embargo, es que a menudo nos acercamos al deseo de hacer lo que Steve Jobs llamó  una “abolladura en el universo” desde el interior de nuestras propias cabezas.

En su libro La Mente influyente, Tali Shatot comenta lo siguiente:

“Cuando intentamos crear impacto! primero y principalmente nos consideramos a nosotros mismos. Reflexionamos sobre lo que es persuasivo para nosotros, nuestro estado de ánimo, nuestros deseos, y nuestros objetivos. Pero por sobre todo, si queremos afectar el comportamiento  y las creencias de las personas que tenemos enfrente, necesitamos entender que sucede dentro de sus cabezas y seguir el funcionamiento de su celebró”

Una mente influyente

Influir en la mentalidad de las personas tienen su base en los elementos centrales de cómo todos pensamos, como; experiencias previas, emociones, incentivos, curiosidad, estado de ánimo etc. Todo parece un cúmulo de datos para que nuestro celebró los utilice con el fin de influir en otras personas, es aquí donde juegan un papel importante las decisiones, los sentimientos, motivos, temores, esperanzas y deseos.

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Cuando  la persona que tenemos por delante comparte algunos de nuestros propios sentimientos, influir en su comportamiento no será nada difícil, confirmará, incluso con detalles un completo acuerdo en relación a nuestro pedido.

La familiaridad

La familiaridad es uno de los mejores instrumento para que los demás piensen como nosotros, esto evita el instinto de dar una orden cuando queremos influir en los demás, a la vez, traerá como resultado que la persona perciba que en ningún momento se ha invadido su independencia. Comprender la necesidad de independencia de las personas es parte de una capacidad mayor, conocida como “teoría de la mente”  algo que nos permite pensar sobre lo que otras personas están pensando.

Eres influenciado por otros, pero no te dejes de extrañar, los demás también son influenciados por ti. Esta es la razón por la que sus acciones y elecciones importa no sólo para su propia vida, sino también para el comportamiento de quienes lo rodean.

Un liderazgo

La ciencia de la influencia pasa por el camino del liderazgo un liderazgo práctico donde sobre sale la amabilidad, la gratitud, la lealtad, la confianza. Actitudes que hablan más que muchas palabras y que tienen el poder de ser capaces de mover a multitudes.

Influir en los demás no es manipular, influir positivamente no está entre las tácticas de influencia; considerando que a veces la propia palabra conlleva connotaciones negativas. Aquí hablamos más de convencer con el ejemplo.

Influir verdaderamente

Influir verdaderamente sobre otras personas es parte de un estilo de vida, el cual se sustenta en desear lo mejor para los demás. Un conocimiento casi exacto de sus necesidades nos hará saber cuál es el grado de amistad, y nuestra influencia se verá más como un atributo que como una personalidad dictatorial.

Compartir información para hacernos “popular” no corresponde en la verdadera forma de influencia; el influir verdaderamente busca siempre lo mejor para quien nos escucha. Una verdadera influencia comienza con una sonrisa, recuerda siempre el nombre de su interlocutor, escucha lo que le dicen y por sobre todo hace que las personas se sientan importante, y lo hace sinceramente.

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