Ciencia de las emociones

La ciencia a través del tiempo ha declarado que todos los seres vivos y especialmente la especie humana somos activados por una OLYMPUS DIGITAL CAMERAenergía positiva que hace posible nuestra existencia y que también está presente en nuestro crecimiento y progreso como personas.

Según afirman los científicos el gen MGC 8902, del que los humanos tenemos 49 copias y el chimpancé, sólo 10, es el principal responsable de la formación del neocórtex frontal, base del pensamiento y la conciencia. (Science) Solamente los humanos somos conscientes de nuestra existencia. Sabemos que nacemos, crecemos y que algún día moriremos. Los demás seres vivos no son conscientes y no pueden ser positivos de manera voluntaria. Nosotros si tenemos esa opción.

También contamos con la serotonina, la “hormona de la felicidad”, aquella depende de las variaciones en el gen que la transporta y puede influir directamente en la depresión y en el riesgo de suicidio, pero ya se ha demostrado que un ambiente afectuoso y seguro durante la niñez contrarresta o al menos disminuye su influencia. También se sabe que muchas personas tímidas y con pocas habilidades sociales, poseen una variante especial de un gen denominado 5- HTTLPR.

Sin embargo, el entrenamiento en actitudes conscientemente positivas unido a un ambiente propicio vence la timidez. En cuanto a la falta de control y el carácter violento, se sabe que uno de los genes que codifica la enzima MAO-A debilita los circuitos cerebrales que regulan nuestros impulsos y la memoria emocional. Como resultado, puede darse mayor violencia y menor control de agresividad, pero de forma consciente podemos activar nuestro optimismo y lograr un mayor control de nosotros mismos.

La importancia de saber reiniciarse

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Por lo antes expuesto podemos decir que no estamos predestinados o condenados genéticamente a ser depresivos, asesinos, suicidas o malas personas, ni en lo psicológico ni en lo emocional, porque todos, sea cual fuere nuestra carga genética, podemos crearnos a nosotros mismos de forma positiva en cada momento de nuestras vidas.

Es responsabilidad nuestra y de nadie más, convertirnos en personas agradables o desagradables, constructivas o destructivas, pacíficas o violentas, espirituales o materiales, sensibles o insensibles, felices o desgraciadas, optimistas o pesimistas.

Somos los responsables de encontrar a nuestro alrededor y en nuestro interior todo lo necesario para ir construyendo cada día una vida con nuestros pensamientos, deseos, sentimientos, emociones, acciones, hábitos y actitudes. “ La vida es lo que nosotros hacemos de ella”. Eso nos transforma en arquitectos de lo sencillamente cotidiano. “La vida no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla” Vivir es respirar y “sentir no es otra cosa que pensar”

Emociones positivas y negativas

Fue el Filósofo Baruch Spinoza quien agrupó todos los posibles tipos de emociones en “forma de placer” o en “forma de dolor” y desde entonces los psicólogos que han estudiado el tema coinciden en distinguir dos tipos generales de las mismas:

Las emociones positivas, que nos producen gozo y bienestar físico y psíquico, nos motivan e impulsan al logro de nuestros objetivos, con alegría, júbilo, confianza, valor, creatividad, hasta llegar a la misma resiliencia.

Las negativas: decepción, pesimismo, desilusión, derrota, mal humor, melancolía, miedo, tristeza, depresión, desmotivación.

Cada uno tiene la responsabilidad que la energía, la fuerza, y para algunos la fe, estén envueltas con emociones positivas que nos guíen a través de un conducta humana preparada para enfrentar los sin sabores que la vida a veces suele poner en el camino.

Existe una puerta por la que puede entrar lo bueno o lo malo, lo positivo o lo negativo; pero somos nosotros los que tenemos la llave.

@AlexPonceAg

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