Ingeniería de la Conducta 

Blog de Alex Ponce Aguirre

En busca de la paz perdida

8 Nov 2020 | Reflexión | 0 Comentarios

“Tengamos el lujo de la paz”, escribió Jane Austen en su libro Mansfield Park hace más de dos siglos, y sus palabras hoy parecen más proféticas que nunca. La gente busca la paz, esa paz que tenerla en las circunstancias actuales es un lujo. Esto se debe tanto al hecho de que nuestro mundo es hablador y ruidoso y que la tranquilidad es rara y, por lo tanto, costosa, y al hecho de que el concepto de lujo ha cambiado mucho en los últimos años, la paz hoy también se podría considera un lujo en algún lugar.

El lujo se traduce no solo en bienes materiales sino también en experiencias que tienen que ver con un estilo de vida lo más auténtico posible. Después de todo, el concepto de silencio tiene que ver no solo con el ruido en sí, sino con todo tipo de molestias e interrupciones. Quizás la paz sea tan deseable precisamente porque es casi difícil de alcanzarla hoy en día.

El silencio lo contrario a nuestra vida ruidosa

Somos seré sociales y, sin duda, necesitamos contacto y comunicación. Después de todo, no es raro que muchos de nosotros hayamos aprendido a sentir que estamos experimentando algo negativo al sentirnos estresados incluso cuando estamos solos, sin interacciones sociales y ruidos.

De hecho, en algunas circunstancias  incluso podemos ir en busca de ruido. Pensemos en cuántas veces hemos encendido la televisión o la radio, sin mirar realmente, con la excusa de que “algo suene por compañía …”. Es posible que no tengamos en cuenta que con este ruido constante nuestra mente, nuestros sentidos y nuestro cuerpo nunca se relajan y nunca se calmen.

Somos como una computadora que está constantemente en pleno funcionamiento o en modo de espera. Entonces, lo que realmente necesitamos, después de darnos cuenta que nuestras vidas se han vuelto ruidosas, es la paz. Por supuesto, cuando hablamos de silencio, no queremos decir necesariamente la ausencia de ningún ruido, sino de esos ruidos provocados por el hombre. Hay experimentos realizados en cámaras de sonido que han demostrado que la ausencia total de sonido puede ser tan molesta como el ruido mismo.

En busca de la paz perdida

El tipo de silencio que necesitamos, lo podemos encontrar en la tranquilidad de la naturaleza cuando estamos solos en una llanura, o en una montaña, donde solo se puede escuchar el susurro de las hojas, los pájaros, el viento y quizás algunos animales a la distancia, es una situación que puede hacernos sentir la absoluta calma y felicidad.

Es esencialmente una experiencia curativa. En los últimos cinco años, en particular, la necesidad de estar en completo silencio tiende a ser reconocida y considerada una necesidad básica, como dormir, comer o bañarse.

Por lo tanto, se han creado complejos turísticos tranquilos en varias partes del mundo, que a menudo combinan vacaciones con meditación. Podemos pasar unos días, semanas o incluso meses en estos lugares para satisfacer esta necesidad básica de nuestro cuerpo. Esencialmente en estos resorts, los huéspedes experimentan una desintoxicación tecnológica, ya que tan pronto como llegan, entregan su teléfono y todos los medios electrónicos que tienen con ellos, para deshacerse de cualquier estímulo externo y quedar en el abrazo silencioso de la naturaleza.

Los lujos de la paz 

El lujo de la paz no solo se nos ofrece en el lugar de nuestras vacaciones, sino también durante el viaje allí. Los operadores turísticos se encargan de encontrar ubicaciones donde se  evitan los ruidosos aeropuertos y salones con múltiples anuncios. La espera se hace en habitaciones tranquilas y bien protegidas. 

El lujo de la paz que el dinero compra se extiende por el aire. Se le ofrece a los pasajeros  auriculares especialmente diseñados que cuestan unos pocos cientos de euros, y pueden aislar por completo los ruidos externos del avión para que así  los pasajeros, si los compran, puedan llegar a su destino mucho más relajados.

No olvidemos los vagones “silenciosos” en los trenes. Parece que según la investigación, los pasajeros tienen la intención de pagar más por este pequeño lujo, y de hecho les gustaría mucho que algo similar ocurriera en los aviones.

El futuro del silencio

Los ingenieros están tratando de construir casas que apaguen todo el ruido del exterior, equipadas con doble acristalamiento, puertas, materiales especiales. Los electrodomésticos se anuncian enfatizando el hecho de que son silenciosos. Los compradores buscan el refrigerador, la aspiradora, el aire acondicionado que hace el menor ruido posible.

Se hacen collares que no permitirán que los perros ladren por la noche. El automóvil en el que el conductor y los pasajeros escuchan el menor ruido exterior posible se ha descrito como un lujo. Las empresas fabrican anillos, colgantes y relojes que vibran cuando su propietario recibe una llamada telefónica para aliviar su molesto sonido. Un tercio de los estadounidenses prefiere enviar mensajes de texto al teléfono, y este hábito está ganando terreno lentamente en Europa.

Estos y otros que probablemente ni siquiera se nos crucen por la mente prometen ayudarnos a redescubrir uno de los “lujos” más naturales que el hombre moderno puede disfrutar y que no es otro que la paz.

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ALEX PONCE AGUIRRE
Realizador visual, escritor y analista social. Autor de los libros “Encuentros de Silencios”, “Las Siete Páginas del Séptimo Día” y "La Llave Inglesa de las Emociones".
Chileno, radicado en Atenas, Grecia.


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