Caminos, encuentra tu camino

En el centro de la ciudad de Atenas se puede transitar por calles que en la antigüedad se conocían como los caminoscaminos de los filósofos. Al sur de la ciudad se encuentra el camino hacia la academia de Platon y hacia el norte se encuentra el camino al liceo de Aristoteles. En el sector conocido como el Areópago, podemos transitar por diferentes senderos que en su tiempo sirvieron para conectar diferentes escuelas filosóficas de Atenas. Hoy se les conoce como los caminos de la sabiduría. 

Un camino muy bien puede ser una vía de tierra por donde se transita, un viaje, un recorrido, una ruta, una dirección, una jornada, un medio, etc. 

Aparte de servir como título para alguna canción o película, “nuestro camino” es un concepto que no esta ajeno a nuestra existencia en el deambular por la vida. Desde que nuestros padres nos enseñaron a caminar hemos tenido nuestros pies sobre un camino; el camino a la casa del amigo, el camino al colegio, el camino al trabajo, etc. Son algunos ejemplos para recordar que cada uno de los caminos que transitamos, tienen una connotación de acuerdo a cada circunstancia en particular.

En el transcurso de nuestra vida caminos hemos conocidos por cientos, pero dentro de aquel cuadro mental de caminos, senderos, rutas, calles, callejuelas, pasajes, etc. Siempre nos encontraremos con el camino de la vida. Ese camino que se encuentra a través de una motivación; decisiones bien fundamentadas; y otras no tanto; proyectos y “sueños cumplidos”. Un camino que puede ser difícil desde sus comienzos: baches y cuesta arriba, o en algunos momentos de su recorrido vientos en contra. Pero es el camino de la vida, ese camino que debería llevarnos a la plenitud de nuestra existencia.

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” Palabras sabias de Antonio Machado que describen de modo magistral la existencia de ese camino de la vida que se edifica cada día. 

Visita Grecia

Parménides de Elea fue un filosofo griego que nació en el año 530 a. C. y se destaca por escribir una sola obra que la subdivide en varios caminos, entre los cuales se encuentran el camino de la verdad y el camino de las apariencias. El ser o no ser, el filosofo lo demuestra como una verdad absoluta, pero el parecer es para confundirnos.

Los caminos que iniciamos en nuestra vida siempre tienen la finalidad de hacernos avanzar, y en ese recorrido, mostrarnos el ser que llevamos dentro tal cual es. Ese presente absoluto de nuestro ego verdadero en cualquier circunstancia. Es el recorrido de la verdad, pero también el de las apariencias, el de aquél momento que fue presente, pero que ya no lo es, que al transformarse en pasado deja ver con detalles aparentes que no siempre fueron reales, todo fruto del ego verdadero.

Los puntos de partida los hemos establecido de acuerdo a un hecho en particular que más tarde lo llamamos  experiencia, por eso cada cierto tiempo nos detenemos y miramos hacia atrás para observar las huellas que hemos dejado, así vamos descubriendo en cada momento, si nuestros avances son reales o aparentes.

Avanzar es acercarnos a la meta, cualquiera sea esta en relación a lo que nos propusimos en algún momento. Avanzar, parece ser lo más importante para quienes piensan que en la vida sólo eso vale, retroceder nunca. Pero ¿quien hoy en día no se ha perdido llevando consigo incluso un GPS? Bueno un GPS nos permite encontrar diferentes caminos aunque estemos perdidos, y a veces nos parece que que nos lleva a nuestro punto de partida; pero su único y absoluto propósito es llevarnos al punto de destino.

La vida no es un destino, es un camino, un trayecto que se debe realizar a pie, como lo hacían los filósofos griegos de antaño; siempre caminando nunca a caballo y mucho menos en un carruaje. Para que no te pierdas ningún detalle del recorrido. En la vida para avanzar lo que menos necesitamos es una gran velocidad, aunque la física pueda decir lo contrario. 

Todo tiene su tiempo, y también su lugar. Los árboles necesitan tiempo para llegar a dar frutos. Los niños necesitan tiempo para crecer. La naturaleza nos enseña que el camino de la vida se recorre en un tiempo determinado. El camino y la distancia ya están establecidos; lo que no está determinado es lo que cada uno de nosotros hace durante ese recorrido. Un recorrido con las estaciones propias de la vida y otras que nuestros hechos han determinado.

Un sendero por vivir acariciando momentos de gloria, al ir alcanzando los objetivos trazados y descubriendo nuevas oportunidades para avanzar hasta que el aliento de vida se encargue de decirnos: “Tu tiempo se acabó” El ser fue, ya no es, ni será y las apariencias se desvanecieron. Nuestras células tomaron decisiones sin consultarnos.

AlexPonceAg

* Si te gustó este post comparte el enlace y participa dejando tu comentario, también te puedes suscribir al blog, ¡es gratis!

Visita Grecia

También te podría gustar...

Suscríbete al Blog

Recibirás una vez al mes los mejores artículos en tu correo.

¡Hecho!