Como una actitud de gratitud se convierte en remedio para el alma

A veces nuestra propia luz se apaga y se revive por la chispa de otra persona. Cada uno de nosotros tiene motivos para pensar con profunda gratitud de quienes han iluminado la llama dentro de OLYMPUS DIGITAL CAMERAnosotros. –Albert Schweitzer

Maestros del mundo religioso, filósofos antiguos y más que algún familiar que en reiteradas ocasiones ha demostrado su amor hacia nosotros, han hablado de la importancia que es en la vida la gratitud, por más de miles de años han hablado de ella como una de las principales virtudes para ser cultivada; y lo más importante practicada.

Tanto la palabra virtud y gratitud parecen estar sólo en un léxico eclesiástico, algunos la relacionan sólo con el ejercicio de dar las gracias en el momento que se aprontan a comer, como una tradición religiosa que nos recuerda dar las gracias a Dios por cada comida.

La mayoría de los padres ha enseñado según el protocolo más básico de educación en casa, el uso de dos palabras que van tomadas casi de la mano: por favor y gracias.

¿Porque cuesta tanto ser agradecido?

Vivimos en una sociedad donde está demostrado que la gran mayoría de las personas tiene sus necesidades básicas cubiertas, viviendo una vida aparentemente más cómoda. Si la vida en parte nos da tantas satisfacciones ¿por qué cuesta tanto ser agradecido?

La respuesta la podemos encontrar en que la verdadera gratitud no es una experiencia emocional, ni mucho menos un guión que haya que aprenderlo de memoria casi obligado. Tampoco no basta pensar que la gratitud es parte de la educación.

Hoy las personas viven mirando más a quienes están a su alrededor, concentrados en descubrir nuevas necesidades que otros ya han cubierto, desarrollando una actitud de avaricia y envidia, poniéndose a la orden de una sociedad que pone énfasis en el individualismo y materialismo, animando a tener más y ser el mejor.

Esta clase de filosofía de vida hace mucho más difícil cultivar una experiencia de gratitud, por eso se hace inminente desarrollar una pedagogía en función de poner en práctica una habilidad que nos lleve a ser personas más agradecidas.

Si se nos enseñó desde pequeños a dar las gracias, estamos aún a tiempo de revertir esa actitud de no reconocer las cosas buenas que la vida nos entrega y transformarnos en personas agradecidas. Hoy tenemos más de una buena razón para poner en práctica la gratitud.

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El mundo científico está llegando a tomar conciencia sobre la importancia que la gratitud tiene en una mejor salud y felicidad. El psicólogo Robert Emmons, de la Universidad de California es uno de los investigadores prominentes sobre el estudio de la gratitud, sus causas y sus consecuencias, él junto a otros profesionales han descubierto que la gratitud ayuda a estimular el sistema inmunológico, y es en sí misma una forma de reducir el estrés. También algunos estudios, han demostrado que la adversidad puede paradójicamente llevarnos a ser más agradecidos, porque las personas que se han enfrentado a dificultades en edades tempranas han demostrado tener un nivel más alto de optimismo, lo que sugiere que la adversidad contribuye al crecimiento personal a través del tiempo.

¿Que buena es la gratitud

La ciencia demuestra que la gente que mantiene un diario de gratitud, o una lista por lo que está agradecido, tiene más energía, mejor estado de ánimo, más satisfacción con la vida, y son un constante apoyo para los demás. Esto nos ayuda a enfocarnos en las cosas buenas que tenemos, y no en lo que nos faltan. Nos ayuda a hacer frente a las dificultades y superar las experiencias traumáticas. Nos hace centrarnos en los recuerdos positivos de la vida.

¿Cómo aumentar la gratitud?

Hay muchas maneras de empezar a ser agradecido, y transformarlo en un hábito en su vida. La investigación ha revelado que la gratitud puede ser mejorada, por ejemplo, al escribir una carta de agradecimiento a alguien que necesita que le demos las gracias, o ir personalmente a hacerle sentir nuestros agradecimientos.

A parte de lo práctico que esto significa, también es de suma ayuda escribir las cosas que nos suceden y que las atribuimos a bendiciones. Llevar una lista de las cosas positivas que sucedieron a lo largo del día, también es una ayuda para cultivar la gratitud.

La meditacion también puede ayudar a desarrollar una actitud de agradecimiento, tomarse el tiempo para recordar a las personas que hemos ayudado y ofrecido nuestra ayuda, y por lo mismo recordar como más de alguien también nos ha ayudado durante el día. Este sencillo ejercicio nos conecta con ese estado emocional que necesitamos desarrollar en el ámbito del agradecimiento.

Vivir diseñando un estilo de vida acorde a una persona agradecida, significa ir encontrando la clave para superar los momentos de angustias y desgracias, es descubrir nuestro propio valor en medio del caos. Tenemos la obligación de percibir cada momento para dar las gracias, para ser agradecidos, aunque parezca que los días grises no van a desaparecer.

La gratitud tiene el poder para dejar ver las cosas buenas y positivas de la vida.

@AlexPonceAg

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