El amor entre un hombre y una mujer

Una de las relaciones afectivas más hermosas está compuesta entre un hombre y una mujer, es parte del antiguo juego del conocimiento recíproco, el-amordonde el atractivo inicial predomina de tal magnitud, que se convierte en un verdadero señuelo que se encarga de ir mostrando en un corto plazo los atributos de quién tenemos al frente. Así comienza una de las travesías más estimulante y excitante que la vida nos puede ofrecer.

El ejercicio de exploración entre dos personas que se interesan entre sí, permite invadir a la otra, para descubrir lo más íntimo de sus pensamientos, convirtiendo dicha práctica en un asedio de conocimiento, con el fin de ir ganando ventajas para ver quien se adueña del otro primero. Todo esto acompañado con una seducción a toda prueba, convirtiendo aquel momento en un ambiente fascinante, de intensos colores de deslumbramiento. Es el tiempo de una placentera y desafiante diversión, que rinde culto a las ya conocidas y temidas apariencias.

Pasión por el riesgo

Alguien dijo que en toda conquista amorosa hay siempre una cierta pasión por el riesgo y el peligro, por eso se transforma dicha experiencia en algo fascinante, único, donde queda de manifiesto el avance en las técnicas psicológicas para conquistar y dejarse conquistar por el arte de la seducción, que en la mayoría de las veces va acompañada de una red de intriga.

Uno de los tantos pensamientos griegos menciona la siguiente premisa: “no se puede amar lo que no se conoce”, por eso, es natural que en esa etapa de la “amistad” todavía no aparezca el amor; por que para amar hay que confiar y para confiar hay que conocer. En la medida que más se practique una vivencia de entendimientos cotidianos, irá aumentando el conocimiento de cada cual; sin dejar de lado el aire de encantamiento que en estos casos se suele envolver con respeto y admiración.

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Cuando esas personas pasan de la apariencia a la coquetería, entran en el afanoso desarrollo de ir descubriendo la grandeza de cada cual, comienza el descubrimiento de la realidad, la que les confirmará que han encontrado a la persona que buscaban.

Una relación importante

No hay ninguna relación humana tan importante como esta, que parte de ese interés inicial que la mujer despierta en el hombre y viceversa, allí comienza a curtirse el amor que el tiempo lo irá transformando en el principio de la felicidad. Tal momento se une a la propia biografía, avalando como válido todo trasiego de entrar y salir en el conocimiento del otro.

Se produce así un síntoma más del enamoramiento, aparte de sufrir un trastorno de la atención también aparecerá la dilatación de la personalidad, esta se agranda de tal manera, que desea abarcarlo todo, incluso detener el tiempo, capaz de cruzar ríos, o caminar una noche de lluvia. Todo con el único fin: abrir todas las fronteras, para gritar a voces el nombre y apellido del amor encontrado.

Esto da al amor entre un hombre y una mujer un carácter inconfundible. Es uno de los momentos más importante de su vida: la decisión de elegir a la persona amada para compartir la vida. Es un movimiento hacia el porvenir, es el tiempo de colorear toda las ilusiones que llevarán a vivir en compañía, es el dar y recibir, la negación y la existencia, es un amor que nace con un principio que conmociona la vida, la desordena y la enfrenta consigo misma. Más tarde la organiza, dándole solidez y consistencia.

Los ojos de toda mujer dicen muchas cosas pero sólo una deja ver los más lindos versos para el alma.

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